La geografía en los mundos de fantasía


Hay algo peor que liarse con la trama, y es perderte en el mundo que tú mismo has creado. Hoy aprenderemos a evitarlo.

Tanto da qué tipo de escritor seas, si de mapa o de brújula, llega un momento en la vida de todo hacedor de historias de fantasía en el cual su imaginación se desborda, y lo que empezó con una miserable aldea, acaba convertido en un continente (o varios) del tamaño de la primigenia Pangea. 

A partir de este punto ubicarse empieza a ser difícil, y si a ti te cuesta, que eres el escritor, imagínate a tus lectores... ¿Urge solucionarlo, no?

He aquí unos consejos para evitar perder el norte:


1. Planificación


Lo primero de todo es definir y delimitar el espacio en el cual va a transcurrir nuestra historia. Es muy importante tener esto mínimamente claro desde el principio para situarnos correctamente en el mundo que estamos creando. Un escritor mal ubicado conduce a sus lectores al caos, y nadie contrata otro viaje con una agencia que le ha causado estrés y mal servicio.


2. Descubrir las Américas


Aún planificando es posible que nuestro universo decida expandirse, la irrupción de un personaje extranjero que no tenías previsto puede generar a su vez el surgimiento de un nuevo reino/país/isla... Lo que sea. No es intrínsecamente malo siempre y cuando sepamos encajar este nuevo entorno en el conjunto de la historia.

Ahora bien, marcarse un Cristóbal Colón no es tan sencillo; este nuevo territorio requerirá un esfuerzo extra de construcción: necesitará su sistema político, económico, religión, cultura... etc. Y ya vimos que la construcción de mundos de fantasía supone un verdadero reto si se quiere hacer bien. 

Tampoco hace falta obsesionarse con este punto, pues lo más posible es que si este lugar no es escenario o partícipe de la acción de tu historia, el volumen de información que el lector tendrá de él será limitado (aunque eso no te exima a ti de tener que conocerlo al dedillo, que para algo lo has creado...).

Una última puntualización: aunque no es malo que tu mundo crezca, esta expansión sin límite no debe convertirse en costumbre. Recuerda que delimitaste el espacio, así que trata de respetar esas pautas todo lo que sea posible y no añadir territorios que no sean útiles para la historia.

Y con útiles me refiero no sólo a aquellos en los cuales se desarrollará la acción, sino también a todos aquellos que, de un modo u otro, sean importantes para la historia, bien porque son cuna de alguno de los personajes, bien porque sean sede y morada de una institución o poder superior.

Ej. Los reinos del este de la Tierra Media. Aunque no son transitados por los personajes principales de El Señor de los Anillos, estos territorios existen, pues son el lugar de origen de una parte destacada de las tropas de Sauron.


3. Pinta y colorea


Una vez delimitado de forma definitiva el mundo donde vamos a trabajar es el momento de perfilar la geografía del mismo. Un trabajo largo que puede resultar tedioso, pero que resulta ineludible, pues el paisaje y el entorno en el que se mueven tus personajes condiciona el desarrollo de la historia de una manera o de otra.

Para ahorrar trabajo en vano y que luego tengas que cambiarlo todo, es importante que definas las necesidades geográficas de los distintos escenarios de la historia antes de empezar a escribir. Debes planear los obstáculos y las distancias con que van a tener que lidiar tus personajes: lo quieras o no, no va a ser lo mismo que, para llegar a la ciudad, tengan que cruzar una cordillera o 30 Km. de pradera.

Además, la geografía condiciona el modo de vida de los que moran los distintos territorios: define sus sectores productivos, su incidencia comercial, el tipo de ropa que llevan, el modelo de poblamiento, los dioses y sus creencias...etc. Veamos un par de ejemplo:

Estepas del norte: poblamiento disperso/nómada, comercio local, ropa de abrigo, agricultura deficiente, dioses de la fertilidad/deidades guerreras.

Costas orientales: poblamiento agrupado, comercio fuerte, ropas lujosas, gran desarrollo de la industria naval, dioses del comercio/deidades del mar.

Para planificar con más acierto estos aspectos, no son pocos los escritores que se deciden a informarse acerca de las particularidades climáticas de los entornos geográficos de nuestro mundo, así como del modo de vida de sus habitantes, a fin de dar mayor realismo o verosimilitud a los distintos pueblos y territorios surgidos de su imaginación.


EXTRA: De tu cabeza al papel


Estas pautas nos ayudan a crear mundos coherentes con los cuales poder trabajar sin desorientarnos. Con todo, hay escritores con tendencia a la desorientación que disfrutan haciendo mapas de cada rincón de su mundo, y no es nada vergonzoso hacerlo. De hecho, es una excelente forma de situarse y de plasmar todo lo que hemos desarrollado previamente en un papel. 

Trabajar con un dibujo cartográfico de nuestro mundo puede ayudarnos a situar mejor a nuestros personajes y a comprender con claridad sus desplazamientos. 

A mi los mapas me resultan muy útiles para situarme mientras escribo

Un mapa es la culminación de nuestro trabajo: cuando podamos dibujar al detalle cada escenario de nuestra historia, ponerle nombre y saber quiénes y cómo lo habitan, podremos considerar que hemos terminado con nuestra tarea de desarrollo geográfico.  Y os aseguro que, llegados a ese punto, estaréis orgullosos de las horas invertidas.

Sé que muchos escritores prefieren no dedicarse de forma exhaustiva a la geografía de sus mundos, y no por eso son malos escritores, faltaría más. Pero en mi opinión el paisaje es un personaje más de la historia, y como a tal debemos tratarle: perfilándolo con mimo y detalle. 


Y con esto concluyo por hoy. Espero que os haya resultado de utilidad este artículo, que no os haya resultado pesado, y que perdonéis mi obsesión por el entorno en las historias. Ahora os toca a vosotros: ¿sois forofos de la cartografía o preferís centraros en otros aspectos? ^^

¡Nos leemos!






2 comentarios:

  1. ¡Saludos!

    ¡Buen artículo!

    Parece que los mapas se hayan vuelto imprescindibles en todas las novelas de fantasía medieval y la verdad es que comienzo a exigirlos (y a veces aparecen, para mi satisfacción) en la ciencia ficción. Creo que ha habido pocos libros que hayan conseguido que el paisaje se me quede grabado en la cabeza sin tener que recurrir a un mapa, así que entiendo eso de que hay que tratar con mucho mimo la construcción del mundo. A veces estas cosas parecen evidentes, pero con las prisas de hacer una historia los autores se suelen saltar muchos pasos y luego tienen que dar marcha atrás, así que está bien ir recordándolo de tanto en tanto porque al fin y al cabo es el mundo por el que se mueven tus personajes. Hay que cuidarlo tanto como cualquier otra cosa xD.

    ¡Saludos! ¡Seguiré rondando tu blog y cotilleando artículos!

    Atte. Rika.

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    1. Sí, la verdad es que cuando empiezas a leer un libro de fantasía, sobretodo si los personajes viajan o se mueven mucho, encontrarte un mapa adjunto te libera de una carga impresionante de estrés.
      Aunque claro, yo no me atrevo a exigir mapas a los autores de ciencia ficción, y mucho menos si trabajan sobre una galaxia con 27 sistemas planetarios XD (que si ponen mapas lo agradezco profundamente, eh).

      Sigue rondando por aquí todo lo que te apetezca, y aportando tanto como quieras, que siempre es de agradecer.

      ¡Nos leemos!

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