Los peligros de hacerlo a pelo


Porque la falta de prevención se acaba pagando...

Antes de empezar: los que veníais aqui buscando un artículo sobre prácticas sexuales, mejor será que leáis este otro post, dedicado al paisaje y el sexo de las mariposas. O este otro sobre la librosexualidad y otras parafilias lectoras.

A decir verdad, vistos los temas que trato en el blog, no me extraña que vinierais aquí buscando contenido XXX... En fin, lamento la decepción, pero el título no era más que un engaño para atraer vuestra atención. Mil perdones. 

Sin embargo, os recomiendo que le echéis un vistazo, porque pese a que no hablaremos de sexo sin protección, vamos a enumerar los peligros de escribir sin el equivalente a la gomita del amor.

¿O es que acaso no sabíais que escribir a pelo es un riesgo?


Sí, sabemos que en el mundo hay dos tipos de escritores, los de brújula y los de mapa (o los Peter Pan y los Garfio...), y que mientras unos son obsesivos planificadores, los otros deciden dejarlo todo en el aire.

Bien, eso es cierto. Pero incluso los escritores más intuitivos toman ciertas medidas a la hora de sentarse a escribir, ni que sea tomar cuatro notas sobre los personajes y el hilo de la historia.

Ya, ya sé que parece mucho más excitante lanzarse a la aventura sin pensarlo demasiado, sin plantearse los riesgos: entregarse desnudo al placer de la escritura.

Y sí, todos nos hemos sentido tentados de hacerlo en alguna ocasión. E incluso los hay que han pecado y lo han hecho (y a veces más de una vez). A los hechos me remito:


Confesiones de Jaume Vicent en Excentrya

Sin embargo, debe uno ser consciente de que escribir sin ningún tipo de planificación previa es tan peligroso como fornicar sin protección.

Y se paga caro, además. Ved sino la de peligros que entraña una práctica tan suicida:



1. Incoherencia no deseada



La primera molestia con la que se puede encontrar un escritor que ha tentado la suerte escribiendo a pelo es con que su historia está plagada de inconsistencias.

Y no me refiero al mágico cambio de color en el pelo y los ojos de los personajes, eso ocurre hasta planificando. Me refiero a verdaderas cagadas magistrales:

-Personajes que aparecen o desaparecen sin explicación.

-Cambios de profesión, rango o linaje.

-Cambios de escenario bruscos y contradictorios.

-Adopción de nuevas identidades.

Y no hablemos ya del perjuicio que esto causa en la trama, cuando las explicaciones son contradictorias, los objetos clave aparecen y desaparecen mágicamente... Y un laaargo etcétera de consecuencias similares.

Como podéis adivinar, pagaréis con días de revisión semanas incluso) por apenas unas horas de placer


"¡Y el muy tonto no tenía ni un esquema! ¡Jajajajaja!"

Y eso si lo revisáis bien y tomáis medidas para evitar que la criatura venga al mundo llenita de errores, sino vais a vivir toda vuestra vida cargando con esa lacra que supone una historia mal desarrollada.



2. El monstruo de Frankenstein



El problema de escribir a fogonazos es que uno puede terminar creando una historia a pedazos desiguales y contrahechos, algo tan feo como un aborto de mandril.

Cuando dejas que sean los ramalazos de inspiración más encauzados los que guíen tu actividad, no es extraño que te veas arrastrado por este torrente sin control y que acabes naufragando.

"¿Pero qué le ha pasado?" "Pues que se dejó llevar por la escritura"

Está muy bien eso de escribir en caliente, pero siempre teniendo claro el objetivo y dentro de unos límites de seguridad mínimamente sólidos.

No hacerlo así provocará que cada fragmento escrito desentone en el conjunto, pues habrá sido creado embargado por emociones distintas y dará relevancia a aspectos muy dispares, de modo que te verás obligado a aplicarle una corrección (o a pagar por una) para convertirlo en algo homogéneo y agradable de leer.



3. Tramas interruptus



También llamado Síndrome del Cambio de Idea o, como se conoce vulgarmente, "Marcha Atrás en la Trama". Consiste, como puede adivinarse por su nombre, en dar un brusco cambio en la dirección de la historia sin desarticularla desde el principio.

Es decir: a mitad de escribir se te ocurre una nueva forma de plantear tu historia y, sin molestarte en modificar lo que has escrito, sigues a partir de ese punto en base a la nueva idea.

Esto da como resultado no solo incongruencias y contradicciones, sino también acciones sin sentido y actitudes que tu lector juzgará absurdas hasta niveles inimaginables. Eso si es capaz de leer tu novela entera sin quedar catatónico perdido.

Resumiendo: la cagarás de forma estrepitosa y te verás obligado a reescribir toda tu historia por culpa de haberte lanzado a ella sin una idea bien perfilada.


Tras todas estas advertencias, espero que seáis conscientes de lo que supone la escritura a pelo y que a partir de este momento, si decidís practicarla, sea a sabiendas de lo que comportará en un futuro.

¡Nos leemos! ^^