6 cosas que no decirle a un escritor



¿Escribes? Ah, pues entonces voy a destrozarte con total impunidad ^^

Parece mentira la facilidad con la que la gente arremete contra cualquiera que dedique su vida a crear belleza, sea pintando, escribiendo o bordando manteles.

Parece un deseo generalizado de la sociedad cargar contra cualquier artista, como si te dieran vales de descuento por cada escritor al que haces pedazos/cabreas/indignas/conviertes en psicokiller con tus palabras.

O el arte está muy perseguido, o hay mucho gilipollas suelto. En fin...

Esta entrada nace con el objetivo de que la reenviéis a vuestros familiares, amigos, vecinos, compañeros de curro... A todas las personas que conviven con vosotros a diario, para que sepan que seis cosas no hay que decir nunca a un escritor:

1. Oye, tú que eres escritor...


¡Mal! En el nombre de Melkor, ninguna frase que empiece así predispone al escritor a adoptar una actitud receptiva a vuestras palabras.

El motivo: después de esta redundante afirmación suele venir una petición (no remunerada) hacia el escritor en cuestión.

Ej. "Oye, tú que eres escritor: ¿Me preparas un discurso para la boda de mi hermana?"


De entrada, mi respuesta suele ser ésta

Pues oye, depende de lo bien que me caigas. El problema es cuando estas peticiones se convierten en costumbre, como si por el hecho de saber escribir decentemente tuvieras la obligación de redactar los poemas de amigos y vecinos.

Y lo peor de todo: sin ver ni un duro.

"Vamos tío, ¿qué te cuesta? ¡Si somos familia!"

Gabriella Campbell ya nos habló sobre la conveniencia de trabajar gratis. Yo, por mi parte, me quedo con las palabras de una persona a la que admiro muchísimo: La familia es familia, pero los negocios a parte.


2. Eres un vago; escribir NO es un trabajo


Enlazando con el punto anterior: ¿cómo pretendes cobrarles por un hobby que tienes? Tú no eres abogado o lampista para cobrarles por tus servicios, escribes por gusto, y eso no es un trabajo.

Además eres un vago, porque eso de escribir no es una aspiración en la vida, sino una excusa para no dar un palo al agua mientras a tu alrededor la gente se desloma.

Seré magnánima: todo el que opine de esta forma, sea o no juntaletras, que abandone el blog AHORA. Y de paso que se estrelle contra un muro.

Esta afirmación es la rabieta por envidia hecha palabras: como tú tienes un curro de mierda tal y como la sociedad espera, quieres hacer pedazos mi deseo de hacer lo que me gusta y obligarme a hacer lo mismo que tú.

"Mirad, está haciendo lo que quiere. ¡A por él con toda la artillería!"


Claro, hombre: un vago y un maleante.

Personas racionales y serias (porque se escudan así), váyanse a hacer algo productivo y déjenme tranquila en mi cochino piso, con mi trabajo a media jornada y mis ganas de escribir.

He decidido no darle mi alma a una empresa de lunes a domingo, y sí, hago horas en un Mercadona (propaganda desde el odio a mi más que probable futuro curro) para comer y seguir escribiendo. Es mi vida: yo decido cómo la quiero vivir.

Y no, no soy ninguna holgazana por preferir tener un sueldo más mediocre para tener horas para darle a las teclas.


3. Escribes. Ya. ¿Y de qué trabajas?


Esta es la versión mejorada del apartado anterior, y muy posiblemente la conducta de tus progenitores. Asumen que escribes habitualmente, pero no lo ven como un trabajo.


Y yo que pensaba que ya lo iban entendiendo...

Al menos, no te están llamando vago, pero esperan que a parte de juntar letras hagas algo productivo con tu vida. Productivo. Apuntad esa palabra porque es el argumento máximo.

Escribir no genera riqueza, ergo es productivo. Conclusión: no puede ser un trabajo y tienes que buscarte otra cosa más "normal".

Vivir de escribir es muy difícil, por supuesto, pero no es una utopía. Se puede conseguir, y para ello el primer paso es huir de este tipo de comentarios nocivos cuya única pretensión es hacer pedazos tus aspiraciones en la vida.

Señores productivos y serios: séanlo por mí.

Ahora bien, tampoco os animo a ir a vivir bajo un puente a lo bohemio si no es vuestro deseo, es normal que antes de poder vivir de vuestros textos os deis al pluriempleo, pero eso no significa renunciar a vuestro sueño.


4. Tú que no estás haciendo nada, podrías...


Si finalmente lograste vivir de escribir y no cuentas con un lugar ajeno a tu domicilio para hacerlo... ¡Felicidades! Vas a ser víctima de este comentario.

Pasas muchas horas en casa delante de un PC, de modo que de ti se espera que te ocupes de las tareas domésticas mientras el resto de miembros del hogar no están. 

Da igual que precisamente uses su ausencia y la falta de su molesto ruido para escribir, si estás en casa tienes que dejarlo todo impoluto antes de que regresen, sino eres un puto vago.


Ya, minino: es injusto

Lo mismo ocurre cuando el resto de habitantes del domicilio están presentes y hay algo que hacer: tienes que ocuparte tú, porque total, solo estás escribiendo.

Colaborar en el hogar es lo correcto para una buena convivencia, pero el hecho de escribir no me convierte en vuestro mayordomo. Si yo respeto tus tareas, haz lo mismo conmigo.




5. ¡Qué bonito! Pero yo lo hubiera hecho mejor


Situación: acabas de terminar tu novela, con la que llevas tres meses peleando, y decides enseñarla a tu compañero de piso para que te de su opinión.*

Esperas, ansioso, a que termine de leerse unas páginas, y entonces esa encantadora persona con quien compartes casa espeta: 

"Muy bonito, pero le falta drama. Además, esto está mal, no es divertido. Yo hubiera..."

Y el discurso le dará para un par de horas bien largas durante las cuales cargará contra tu novela, alegando que él lo podría hacer mucho mejor

Y si es muy hideputa, además te dirá que no comprende cómo has tardado tanto en terminarlo, que él se ponía una tarde y pim-pam.


Escritor aguantando cómo cargan contra su trabajo

Ante esta situación, el escritor se siente miserable y roto por dentro; no en vano, estás arremetiendo sin tacto alguno contra meses de duro trabajo y esfuerzo. 

Hay muchas maneras de explicarle a un escritor qué es lo que nos chirría en su novela, y no todas ellas conllevan cargar contra él alegando que nosotros lo haríamos mejor.

Si respondes de este modo a alguien que, recuerda, se está abriendo al mostrarte su obra, no te extrañe que te lancé el bolígrafo a la cara al grito de: "¡Pues hazlo, cojones!".

*No es muy buena idea hacer este tipo de cosas, los amigos y familiares no son unos lectores cero apropiados en la mayoría de los casos. Pero TODOS lo hacemos igualmente.



6. No me calientes la cabeza con tus mierdas



Si mal lleva el escritor que se despelleje su trabajo sin ningún tipo de consideración, peor le sienta el ser ignorado por su allegados.

Lo sé, ni una madre primeriza es tan cansina como un escritor hablando de su obra: la menciona a todas horas, sobretodo las primeras dos semanas de ponerse a escribirla, y cualquier cosa que digas puede dar pie a una profunda reflexión sobre sus personajes.

Un calvario, sin duda alguna, pero sed compasivos: el escritor pasa tanto tiempo solo con su propia mente que, cuando escapa del tecleo, siente el irrefrenable deseo de comunicarse.

Y precisamente por pasar tantas horas aislado, cuando habla, lo hace de lo que mejor conoce: los mundos que crea y los personajes que los moran.

Imaginad entonces el daño que le hace que, cuando intenta ser sociable, lo envíen a pastar. El golpe es brutal. El escritor se siente despreciado.


Escritor cuando te niegas a escucharle, ni que sean cinco minutos

Probablemente se eche a llorar en un rincón, sintiéndose miserable. Y acto seguido, en el más completo silencio, bautizará a un personaje con vuestro nombre y le hará pasar las de Caín.

¿Qué queréis? A parte de almas sensibles, los escritores son muy rencorosos (la mayoría de ellos, hay excepciones).



Extra: Yo también escribo


Y esta viene de propina.

Si después de poner en práctica reiteradamente todas las frases aquí expuestas vuestro escritor sigue en pie (y sin secuelas a la vista), con esto lo dejaréis K.O.

Esperad a que el incauto juntaletras se halle en una firma, una entrevista o en un acto social en el cual tiene que mostrar su mejor cara.

En ese momento tenéis que acercaros (a poder ser con su libro en la mano) y decirle: "Yo también escribo, ¿sabes?".

Y a partir de este punto, que la verborrea no cese: critica a sus autores de referencia (los que aparecen citados como inspiración en los agradecimientos del libro), el género en el que se desenvuelve, las editoriales alternativas con las que publica...


"No puedo seguir aguantando tanta imbecilidad"

Sé un "cuñao" de esos que se indigestan. Para que te salga bien, he aquí unos tópicos:

- La fantasía es para niños.

- Las editoriales pequeñas publican cualquier mierda y no te pagan.

- Participar en una antología no te hace escritor.

- No debe ser muy bueno el libro si tiene una portada tan fea.

Ah, y si se trata de una firma, no te olvides de marcharte sin comprarle el libro. Después de esto, habrás sacado de quicio al escritor más calmado. Y seguramente habrás acabado en la UCI, por gilipollas.


Queridos amigos, familiares, vecinos y compañeros de vivienda: soy escritor, no tu punching ball; así que la próxima vez que quieras cargar contra mí por vivir mi vida, estréllate contra una pared.

Y ahora es momento de la terapia en grupo: ¿de cuántas de estas maravillosas situaciones habéis sido víctimas? ¿existen más formas de destrozar a un artista gratuitamente?

Dejadlo todo en los comentarios, que dicen que desahogarse es muy sano. 

¡Nos leemos! ^^