La libreta del escritor: un ser mitológico


Porque hay vida más allá del smartphone...

Aunque cueste de creer, no todos los escritores del mundo son adictos al uso de las nuevas tecnologías como apoyo imprescindible a su trabajo.

De acuerdo, todos acaban pasando a ordenador sus textos por razones obvias, pero eso no significa que utilicen una pantalla para todas las actividades previas al proceso de escribir una historia: investigación, worldbuilding...

Y sí, sea por nostálgicos o por hipsters (o por incapaces informáticos) aún son muchos los que se resisten a caer en las garras de Evernote y siguen anclados a esa criatura mística conocida como libreta.

Permitidme que os presente sus analógicas ventajas ^^



1. Formato a la carta


Gruesas, finas, de cuadros, con las hojas blancas, con espirales, de tapa dura... La primera ventaja con la que un escritor se encuentra a la hora de escoger sus libretas es la multitud de formatos a su disposición.

Las libretas de Carlos Pérez Casas y sus distintos formatos

Hay tanta variedad de libretas que uno puede llegar a sentirse incluso abrumado por ella. Sin embargo, esta diversidad debe contemplarse como una oportunidad de elegir el modelo que más se ajuste a nuestros gustos personales y a nuestras necesidades.

O los modelos. Que ya sabemos  que los escritores son algo viciosos y que no todos practican la monolibregamia.

Así pues, un escritor puede adquirir en casi cualquier papelería una libreta o cuaderno que le guste y le sea cómodo de llevar encima en todo momento, que es el objetivo fundamental de usarlas.

Y si no te animas a comprar ninguna porque no acabas de decidirte por un modelo, siempre puedes dar tus primeros pasos en una libreta de las que regalan como publicidad.

Así lo hace Eduardo Norte

No, no serán nunca tan cómodas como una libreta de papelería, pero son igual de funcionales. Y para hacer nuestros primeros pinitos literarios ya funcionan.


2. Independencia


Algo que da puntos al formato analógico respecto a los medios digitales es su capacidad para usarse en cualquier momento y lugar, sin depender de baterías, redes wi-fi o gestión de datos móviles.

Así Carlos puede escribir en cualquier parte

Vale, carecen de sincronización con otros aparatos electrónicos, pero el día que se te fastidia la conexión o tienes que llevar a reparar tu cacharrito agradeces mucho contar con el apoyo de una libreta.

El no necesitar acceso a la red eléctrica para hacer uso de ellas hace de las libretas el complemento adecuado a una excursión por el campo: donde no llega internet, llegará siempre el papel y el boli.


3. Multitasking


O siendo menos pedantes: función multitarea.

A diferencia de las aplicaciones de escritura y los programas especializados, una libreta de notas no cuenta con funciones específicas y limitadas: tiene tantos usos como su propietario sea capaz de concebir.

En mi caso, utilizo mi libreta para anotar las ideas que se me ocurren, para escribir mis historias (Sí, Sorgina está entera ahí dentro), para garabatear teléfonos o direcciones... E incluso para llevar un listado de las horas trabajadas y comparar luego con el salario recibido.


Los monigotes de Eduardo ^^

Además, en una libreta puedes hacer garabatos en los márgenes o interrumpir tu relato para incluir el boceto de un mapa, una espada, una raza nueva de perro... 

Y aunque algunas apps ya están incluyendo la inclusión de imágenes como una herramienta versátil (Evernote), nunca será lo mismo que integrarlo dentro del borrador o las notas.



Seamos sinceros: el tacto del papel y los dedos manchados de tinta son algo romántico. No hay sensación digital comparable al pasar las páginas de una libreta gastada de tanto usarla y cortarte con ellas.

Y esa es la principal ventaja del papel, al margen de las que he mencionado a lo largo de este post.

Nos guste o no, actualmente parece mucho más cómodo escribir por medio de herramientas digitales que hacerlo mediante el papel y el bolígrafo. Sobretodo porque vivimos en una época en la que cada minuto se cotiza y escribir manualmente lleva su tiempo.

Sin ir más lejos: si yo escribiese primero a mano las entradas del blog, no podría mantener el ritmo de publicación que llevo hoy día. Me resultaría imposible pasar a digital tamaño volumen de palabras y no perjudicar a las muchas otras actividades que llevo a cabo (trabajar, por ejemplo).

Además, escribir en libretas es un vicio acumulativo que, a la larga, suele ocupar mucho espacio en casa de uno. Y claro, no tienes alma para tirar tus cuadernos viejos...

Por lo tanto, aunque adoro el papel y casi todo lo que escribo ha pasado, ni que sea en esquema, por mis libretas, con el tiempo me he acostumbrado a convivir con el digital.

Eso sí, sigo amando y coleccionando los libros en blanco de PaperBlanks (sin pautas, por favor).

Gabriella Campbell también las adora (normal)


¿Y vosotros lectores? ¿Abandonásteis el papel o aún os gusta dedicarle un par de horas a guarrear sanamente las páginas de una libreta o cuaderno?


¡Nos leemos! ^^